LA WEB DESPUÉS DE LA IA · Nº 02.

¿Está Claude llevando a WordPress al borde del precipicio?

Claude y otras inteligencias artificiales ya pueden construir una página web en pocos minutos sin tocar WordPress. La verdadera batalla empieza después: ¿podemos editarla, ampliarla y gestionarla con la misma libertad que un CMS?

¿Wordpress ha muerto?

Imaginemos una situación que hace apenas unos años habría parecido absurda. Una persona abre Claude y escribe: “Créame una página web para un pequeño estudio de arquitectura. Quiero una home elegante, una sección de proyectos, servicios, un formulario de contacto y un diseño minimalista. Utiliza tonos blancos y grises y tipografía Helvetica”.

Poco después aparece la web. No un boceto. No un wireframe. No una explicación de cómo programarla. Sino una auténtica página web funcionando.

Claude puede crear mediante sus Artifacts páginas HTML completas, componentes React interactivos, herramientas y aplicaciones simplemente describiendo lo que necesitamos. Además, esos artefactos pueden publicarse mediante un enlace para que cualquier persona los utilice.

El usuario puede continuar: “Haz más grande la fotografía principal. Reduce el menú. Pon los proyectos en tres columnas. Añade una sección de equipo”. Y la inteligencia artificial modifica el resultado.

No ha instalado WordPress. No ha elegido un tema. No ha instalado Elementor. No sabe qué es un widget. Ni necesita saberlo.

Para una plataforma como WordPress que lleva más de veinte años facilitándonos la construcción y gestión de páginas web, esto debería resultar, como mínimo, inquietante

¿Quién está detrás de Claude?

Anthropic fue creada en 2021 por un grupo de antiguos empleados de OpenAI liderados por los hermanos Dario Amodei, actual CEO, y Daniela Amodei, presidenta de la compañía. Pero hablar de ellos como “los dueños” sería simplificar demasiado. Anthropic es una Public Benefit Corporation estadounidense y su consejo responde tanto a los accionistas como a una estructura denominada Long-Term Benefit Trust, creada para introducir en su gobierno corporativo intereses distintos del beneficio económico inmediato.

Entre sus grandes socios financieros está Amazon, que ya había invertido 8.000 millones de dólares y se definía expresamente como inversor minoritario. En mayo de 2026 Anthropic cerró además una extraordinaria ronda de 65.000 millones de dólares, liderada por Altimeter, Dragoneer, Greenoaks y Sequoia, que valoró la empresa en 965.000 millones. No estamos, por tanto, ante un pequeño laboratorio experimentando con la generación de páginas web, sino ante uno de los actores con mayor capacidad financiera y tecnológica de la industria.

Y las intenciones de Dario Amodei respecto al software no son precisamente modestas. En 2025 pronosticó que la IA podría llegar a escribir prácticamente todo el código y meses después explicó que Claude ya desempeñaba un papel muy activo en el desarrollo de futuras versiones del propio Claude.

Anthropic ha estudiado incluso el fenómeno dentro de su propia empresa. Una investigación realizada con 132 ingenieros e investigadores y 53 entrevistas cualitativas concluyó que Claude Code está modificando profundamente el trabajo de sus desarrolladores: hacen más cosas, atraviesan con mayor facilidad fronteras entre especialidades y aceleran enormemente los ciclos de desarrollo, aunque el cambio también genera preocupación.

Por tanto, cuando Claude genera una web no estamos viendo simplemente una curiosidad de la inteligencia artificial.

Estamos viendo una pequeña manifestación de una ambición mucho mayor: automatizar progresivamente la producción de software.

¿QUÉ FUTURO TENDRÁ UNA PÁGINA CREADA CON IA?

Supongamos que la web del estudio de arquitectura queda fantástica y se publica.

Tres meses después terminan un nuevo proyecto. Su responsable de comunicación quiere entrar en la web, subir doce fotografías, escribir el nombre del proyecto, introducir arquitectos, superficie, ubicación y año, asignarlo a la categoría “Vivienda” y publicarlo. ¿Cómo lo hace?

Seis meses después quiere cambiar solamente un teléfono. Un año después incorpora a dos personas nuevas. Más tarde necesita una versión en inglés. Después quiere que tres usuarios puedan editar contenidos pero no modificar el diseño. Necesita recuperar una versión anterior porque alguien ha eliminado accidentalmente información. Posteriormente quiere conectar un CRM, implementar redirecciones SEO, añadir reservas o desarrollar una funcionalidad que ni siquiera existía cuando se creó la página.

Y entonces descubrimos que crear una web y gestionar una web son dos problemas diferentes. Ahí empieza realmente el debate sobre WordPress.

Claude permite editar. Pero no exactamente como WordPress.

Sería injusto afirmar que una web generada mediante Claude queda congelada.

Los Artifacts están concebidos precisamente para poder ser modificados e iterados. Incluso un artefacto publicado puede copiarse a una nueva conversación y utilizar su código como punto de partida para construir otra versión.

Claude Code va mucho más lejos. Su versión web puede acceder a repositorios de GitHub, recibir una tarea, modificar el código de forma autónoma y generar una pull request para que un desarrollador revise los cambios.

Eso significa que la editabilidad existe. Pero no es necesariamente la misma editabilidad que ofrece un CMS a un usuario no técnico.

Una cosa es decirle a Claude:  “Cambia este bloque y modifica este código” y otra muy distinta disponer de una estructura estable en la que un departamento de comunicación pueda gestionar durante años 400 noticias, 120 proyectos, seis idiomas, distintos permisos de usuario, revisiones, taxonomías, biblioteca multimedia, SEO y contenidos estructurados.

Ése es todavía uno de los grandes espacios defensivos de WordPress.

La prueba del día siguiente

Creo que cualquier constructor de webs mediante IA debería enfrentarse a algo que podríamos llamar la prueba del día siguiente.

No preguntarle: ¿Puedes crearme una web?, sino: ¿Puedes permitirme vivir con ella durante cinco años? ¿Puedo cambiar el contenido sin romper el diseño? ¿Puedo crear cien proyectos utilizando una misma estructura? ¿Tengo revisiones? ¿Puedo recuperar contenido eliminado? ¿Puedo controlar permisos? ¿Puedo migrar los datos? ¿Puedo cambiar de proveedor? ¿Puede otra agencia hacerse cargo del proyecto dentro de tres años? ¿Quién mantiene el código que la IA ha generado?

Estas preguntas son mucho menos espectaculares que enseñar una home generada en treinta segundos. Pero son las preguntas que importan profesionalmente.

Y los desarrolladores tampoco están completamente tranquilos

La adopción de IA entre programadores es enorme, pero la confianza no avanza al mismo ritmo.

La encuesta mundial de desarrolladores de Stack Overflow de 2025 reunió más de 49.000 respuestas. El 84 % utilizaba o planeaba utilizar herramientas de IA, pero el 46 % desconfiaba de la precisión de sus resultados frente a un 33 % que confiaba en ellos. Solo un 3 % declaraba una confianza elevada.

Y hay dos cifras especialmente interesantes para hablar de webs generadas automáticamente: el 66 % de los desarrolladores señalaba como problema recibir soluciones de IA que están “casi bien, pero no del todo”, y un 45 % decía que depurar código generado por IA puede consumir más tiempo.

No es una objeción teórica. Carla Rover, desarrolladora web con quince años de experiencia entrevistada por TechCrunch, describía trabajar con código de producción generado mediante vibe coding como algo que puede llegar a ser “worse than babysitting”: la velocidad inicial puede transformarse después en tiempo empleado en averiguar qué ha hecho la máquina y por qué.

Aquí aparece una posible paradoja del futuro desarrollo web: Hacer la primera versión puede acercarse a coste cero, mientras que mantenerla correctamente puede convertirse en la parte realmente más valiosa.

¿Qué dicen los que vienen del diseño?

Dylan Field, cofundador y CEO de Figma, no niega la enorme transformación de la IA, pero insiste en una diferencia fundamental: “The question is not just, can you make it work? It’s how it works that actually matters.”

Es exactamente el problema de las webs generadas mediante prompts. Conseguir que aparezcan un menú, unas fotografías, un formulario y un botón resulta cada vez menos extraordinario.

La diferencia empieza después: ¿está bien diseñada? ¿es coherente? ¿es accesible? ¿resuelve realmente el problema del usuario? ¿puede evolucionar? ¿pueden trabajar varias personas sobre ella? ¿puede mantenerse durante años?

Figma tampoco se está resistiendo al cambio. En 2026 comenzó incluso a conectar Claude Code con Figma para que código ya existente pueda convertirse de nuevo en diseños editables dentro del entorno visual. La frontera entre diseñar y programar empieza literalmente a borrarse.

Vercel está preparando directamente una web para agentes

Otro nombre que merece atención es Guillermo Rauch, fundador y CEO de Vercel, una de las compañías que más influencia tiene actualmente sobre la infraestructura moderna de desarrollo web.

En su conferencia Ship 2026, Vercel planteó abiertamente su evolución hacia una infraestructura destinada a agentes. La compañía afirma que cuando agentes de programación como Claude Code o Codex necesitan desplegar software, quiere que Vercel sea el lugar natural donde hacerlo. Rauch resumió su visión hablando de desplegar “software that can think”.

Esto sí debería interesar a WordPress. Porque la competencia futura quizá no sea: WordPress contra Wix. Ni siquiera: WordPress contra Claude. Podría ser: CMS tradicional frente a una nueva pila tecnológica en la que una IA escribe, modifica y despliega directamente software.

¿Qué dice Matt Mullenweg, el fundador de WordPress?

El propio Matt Mullenweg, cofundador de WordPress, escribió en mayo de 2026 que WordPress se encuentra simultáneamente en su momento “más fuerte y más precario”.

La elección de la palabra precarious resulta significativa. No significa que Mullenweg haya anunciado el final de WordPress. Todo lo contrario: defiende su estabilidad, seguridad y enorme implantación. Pero WordPress está reaccionando claramente al cambio.

En febrero de 2026, Mullenweg propuso que WordPress.org explicara explícitamente por qué WordPress puede ser la base de aplicaciones web agénticas, destacando precisamente su seguridad, estabilidad, portabilidad y carácter abierto.

Es difícil imaginar una señal más clara de hacia dónde está mirando el proyecto.

WordPress está preparando la puerta para que entren los agentes

En mayo de 2025 WordPress creó oficialmente un AI Team para coordinar la incorporación de inteligencia artificial al ecosistema y evitar que distintas iniciativas evolucionaran de forma fragmentaria.

Desde entonces se han producido movimientos bastante profundos. WordPress 6.9 incorporó una Abilities API, que permite describir funciones del CMS de manera estandarizada para que otras herramientas puedan descubrirlas y ejecutarlas. El proyecto ha desarrollado además un MCP Adapter mediante el cual asistentes como Claude o ChatGPT pueden descubrir esas capacidades y utilizarlas como herramientas. WordPress 7.0 incorporó asimismo el WP AI Client.

Traducido a lenguaje menos técnico: WordPress se está preparando para que una inteligencia artificial pueda manejar WordPress.

Y esto cambia por completo el escenario.

¿Y si Claude no sustituye a WordPress, sino que termina manejándolo?

Ésta puede ser, a mi juicio, una de las hipótesis más interesantes.

En vez de: Claude o WordPress podemos terminar teniendo: Claude sobre WordPress. WordPress mantiene debajo los contenidos, taxonomías, productos, usuarios, permisos, revisiones, APIs y plugins. Pero la persona deja progresivamente de entrar en /wp-admin.

En lugar de pulsar: Entradas → Añadir nueva → Categoría → Imagen → SEO → Publicar dice:“Publica el proyecto de Zarautz utilizando las veinte fotografías que acabo de subir. Utiliza la misma estructura de los demás proyectos. Prepara castellano, euskera e inglés, genera los metadatos SEO y déjalo pendiente para que yo lo revise.”

El agente utiliza WordPress para hacerlo. El CMS continúa existiendo. Pero se vuelve invisible. Eso podría resultar mucho más revolucionario que destruir WordPress. WordPress sigue siendo un gigante. Pero está perdiendo algo de terreno

Conviene poner también las cifras sobre la mesa. A 29 de agosto de 2026, W3Techs calcula que WordPress funciona en aproximadamente el 40,7 % de todas las webs del mundo y posee un 58,9 % del mercado entre las páginas cuyo CMS puede identificarse. Sigue siendo, con enorme diferencia, el gestor de contenidos dominante.

Pero hay una tendencia que merece observarse. En agosto de 2025 su cuota entre los CMS identificables era aproximadamente del 60,8 %; un año después ronda el 59 %. Mientras tanto, Shopify ha pasado aproximadamente del 6,7 % al 7,7 % y Wix del 5,5 % al 6,1 %. Estos datos no permiten atribuir el descenso a la IA, pero sí muestran que el dominio de WordPress ya no puede considerarse completamente inmóvil.

WordPress continúa siendo gigantesco.

Pero precisamente los gigantes tienen mucho que perder cuando cambia la interfaz mediante la cual las personas utilizan la tecnología.

Probablemente no sea WordPress, al menos de momento. Lo que sí puede estar en peligro es una determinada manera de ganarse la vida haciendo webs con WordPress.

Si el principal valor de un profesional consiste en saber añadir: una sección, tres columnas, un formulario, un slider, un menú, un responsive, y ajustar márgenes en Elementor, la inteligencia artificial supone una amenaza evidente.

La máquina está reduciendo brutalmente el coste de esa ejecución. Pero construir una página nunca fue todo el problema.

Decidir qué debe comunicar una empresa, cómo organizarla, qué debe ver primero un usuario, qué contenido necesita, cómo convertir una visita en negocio, cómo estructurar el SEO, qué tecnología utilizar, qué automatizar, qué integrar y cómo mantenerlo durante cinco años continúa siendo una cuestión mucho más compleja.

La IA abarata la construcción. No necesariamente abarata en la misma proporción el criterio. La gran batalla puede ser la editabilidad. Por eso creo que durante los próximos años tendremos que dejar de impresionarnos exclusivamente por las demos de: “Mira, he creado esta web en treinta segundos.” La verdadera prueba debería empezar después. Cuando alguien nos enseñe una web generada por IA, deberíamos preguntar: ¿Puedo editarla mañana? Y después: ¿puedo mantenerla durante cinco años?

Si la respuesta es sí, si la IA puede proporcionar edición visual, contenidos estructurados, usuarios, revisiones, SEO, comercio electrónico, integraciones, migración, seguridad, backups y evolución sin obligarnos a comprender el código generado, entonces WordPress tendrá un competidor muy serio.

Si no puede hacerlo, habrá construido una página. No necesariamente un CMS.

¿WordPress en peligro?

Sí.Pero quizá no porque Claude sea capaz de generar una home espectacular en segundos.

WordPress estará realmente en peligro cuando una persona sin conocimientos técnicos pueda decirle a una inteligencia artificial:

“Crea mi web.” Y cinco años después continúe diciéndole:“Actualízala.” “Añade esta sección.” “Cambia la estructura.” “Integra este servicio.” “Publica estos productos.” “Recupera la versión del martes.” “Dale acceso a Marta, pero solo a contenidos.” Y nunca necesite saber qué CMS existe debajo.

Entonces la pregunta ya no será quién construye mejores páginas. Será: ¿seguimos necesitando ver el CMS?

Tal vez la respuesta resulte paradójica. WordPress podría perder una parte importante de la interfaz, de los constructores visuales e incluso del trabajo manual que hoy asociamos con él y, sin embargo, conservar algo todavía más importante: convertirse en el sistema de contenidos, permisos, datos y funciones que las inteligencias artificiales manejan por nosotros.

La IA podría no matar a WordPress. Podría hacerlo invisible. Y esa puede ser tanto su mayor amenaza como su mejor oportunidad.

 

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